LA DIANA
Melilla y el turismo
Por Irene Flores
Javier Mateo, viceconsejero de Turismo, concluyó ayer en su balance de Fitur 2007, que Melilla ha logrado asentarse como un destino emergente. Es decir, que ha conseguido un punto de salida en la macroindustria del sector turístico, mediante la proyección de sus peculiares atractivos y sus posibilidades de fácil enlace con el exotismo del Marruecos cercano.
Melilla anhela desde hace años lograr este objetivo: convertirse en un pequeño destino para el turismo de calidad que busca atractivos culturales como los que puede ofrecer la ciudad y su entorno.
Sin embargo, como comentaba ayer el mismo viceconsejero, algo hemos logrado cambiar para convertir el viejo empeño en una realidad más próxima: La principal, la creación de un nuevo tejido de infraestructuras que no sólo ofrece mejores hoteles, mejores lugares de ocio y una amplísima oferta de restauración.
Melilla cuenta ya con nuevas empresas que trabajan de forma organizada viajes a Marruecos y los paseos marítimos por la costa cercana. Hemos pasado, como señalaba Javier Mateo, del slogan a la logística: de querer pero no tener con qué responder por una falta absoluta de infraestructuras, a poder prestar unos servicios turísticos profesionales que, hoy por hoy, hacen más atractiva e interesante cualquier posible visita a la ciudad.
A pesar de ello, el principal handicap sigue siendo el precio de nuestros transportes. Los convenios finales que la Ciudad Autónoma ha logrado cerrar en Fitur con Acciona y Air Nostrum no terminan de resultar todo lo atractivos que los melillenses quisiéramos. Aún así hay que reconocer el valor de lo logrado, con viajes por sólo 79 euros, noche de hotel incluida, a bordo del ferry, o de 102 euros, a bordo del catamarán y en idénticas condiciones, y precios más bajos para los viajes en grupo.
En cuanto a las ofertas en avión, los viajes se fijan a partir de 250 euros por persona, incluyendo dos noches de hotel y trayectos ida y vuelta en las distintas rutas directas de Air Nostrum con Melilla.
Lo deseable, como dice Mateo, es que esos precios se hubieran abaratado, pero la última palabra no depende de la Viceconsejería de Turismo ni de la Ciudad Autónoma, sino de las empresas privadas que operan con Melilla y que a pesar de su privacidad cumplen con un servicio público, oficialmente reconocido como tal en el caso de Acciona. En esta línea de servicio público, de hecho pero también de derecho en lo que toca a los enlaces por mar, es donde Acciona y Air Nostrum deberían ampliar su política comercial con Melilla.
Mateo ponía ayer el acento en dicho extremo, teniendo en cuenta especialmente la situación de naviera, que opera mediante contrato con el Estado. Y lo ponía con especial razón, porque Acciona ha venido a ofrecer un viaje de dos personas a Melilla, con pasaje de coche incluido, a un precio de 500 euros. Una cantidad infumable si lo que se pretende es fomentar un combinado Marruecos-Melilla que aúne distintos atractivos.
El turismo es una pretensión difícil, ya lo sabemos, pero no es cuestión de rendirse. Aunque los turistas sean por ahora más escasos que lo contrario, los datos de viajeros y pernoctaciones en hoteles sí constatan que se viene produciendo un mayor movimiento de visitantes que, además de consumir servicios y contribuir a mantener los distintos sectores ligados al turismo, nos conocen y aprenden una realidad más cercana y certera de la ciudad..
En el haber de Turismo no podemos olvidar que el trabajo requiere de mucha siembra para una cosecha muy lenta. Tampoco es de desdeñar que su labor resulta muy necesaria para una ciudad que en su promoción turística consigue una proyección añadida e incluso obligada contra otros de sus principales males: el desconocimiento y el aislamiento.
Artículos de opinión de la actualidad melillense
jueves, 8 de febrero de 2007
miércoles, 7 de febrero de 2007
LA DIANA
El viaje a Caracas
Por Irene Flores
Inicio ayer el presidente Imbroda un interesante viaje a Caracas que forma parte de un viejo anhelo de hermanamiento con la ciudad ‘mirandina’ por excelencia, fruto del agradecimiento melillense a la figura del “precursor” de la independencia venezolana, Francisco de Miranda.
De hecho, se remonta al año 97 cuando la Ciudad Autónoma decidió encargar al escultor Antonio Colmeiro el busto del ‘libertador’ que el 12 de octubre del 2005 quedó inaugurado en el centro de Caracas, justamente frente al Palacio de las Academias, donde se encuentra ubicado el archivo original de Miranda.
Meses antes, justamente en abril del mismo año, en un solemne acto en la Embajada de Venezuela en España, nuestra primera autoridad local había hecho entrega del busto a la entonces embajadora Gladis Gutiérrez Alvarado, quien agradeció “el enorme gesto de los melillenses” y esbozó la vinculación del “precursor” con Melilla, donde precisamente Francisco de Miranda inició su carrera militar y también su importante andadura literaria.
En el mismo acto, que contó con una importante participación de oriundos melillenses afincados en Venezuela (en su práctica totalidad de confesión judía) así como de judíos residentes en nuestra ciudad, el presidente Imbroda glosó la razones que impulsaron la entrega de la efigie. Por un lado y quizás la más destacada, “la heroica defensa” de Melilla durante el Sitio de 1774, de la que participó activamente Francisco de Miranda. Por otro, la solidaria acogida que Venezuela brindó a muchos melillenses emigrantes, hoy totalmente integrados en el país bolivariano y que forman una colonia de 5.000 melillenses o descendientes de estos que hace poco más de un año hicieron posible la primera Casa de Melilla en Venezuela.
Precisamente, Juan José Imbroda ha viajado a la nación caribeña para encontrarse con los melillenses venezolanos que en 2005 fundaron la casa regional de nuestra ciudad en tierras caraqueñas, encabezados por José Chocrón Cohén y con un apoyo inicial de unos 700 asociados, todos ellos melillenses de origen afincados en Caracas.
El viaje del presidente responde, por tanto, a un viejo anhelo que comenzó a tomar mayor cuerpo en 2005, con la entrega del busto del ‘libertador’ y que en estos días recobra actualidad por el sorpresivo viaje de nuestra primera autoridad local.
Y digo sorpresivo por la escasa información al respecto, más allá de la salvedad realizada por Imbroda para aclarar que costearía con su propio peculio particular el presente viaje a Caracas. Una decisión extrema e incomprensible, si se tiene en cuenta de que no deja de tratarse de un viaje oficial que, como tal, no debería mezclarse con ningún ámbito de orden personal.
De hecho, la decisión de Imbroda de pagarse el viaje con su propio dinero, no contribuye más que a polemizar sobre un acto oficial que no merece otro calificativo, si añadimos que nuestra primera autoridad local no sólo se reunirá con los melillenses afincados en Venezuela, sino que también firmará un acuerdo con el alcalde de Caracas para propiciar un hermanamiento con nuestra ciudad.
Desconozco si Imbroda oficializará o no ese hermanamiento en el presente viaje, pero me reafirmo en que no deja de tener un alcance oficial que como tal debería haberse producido y como de hecho supongo se producirá por parte de la consejera de Cultura, Simi Chocrón, que también participa del periplo.
En cuestión de actos oficiales, las decisiones deben tomarse sin dudas ni resquicios y como no creo que en el ánimo de propiciar un hermanamiento con Caracas haya dudas de ningún tipo, sólo me queda pensar que el presidente sufre un ataque extremo de suspicacia cuando, para salvarse de las posibles críticas de la oposición, anuncia que viajará con cargo a su propio bolsillo.
La sensación de austeridad o de gasto controlado en partidas para representación y viajes oficiales no se consigue con decisiones de este calado, más incomprensibles que lo contrario. Es más, en nada se contribuye con ello a difundir su importancia entre la población. Más bien al contrario, se suscita una polémica innecesaria sobre un viaje y un hermanamiento que podrá tener tantos defensores como detractores pero que, sin duda, no obedece a ningún impulso repentino de Imbroda, sino a un viejo anhelo que como digo ya empezó a materializarse en el año 97.
El viaje a Caracas
Por Irene Flores
Inicio ayer el presidente Imbroda un interesante viaje a Caracas que forma parte de un viejo anhelo de hermanamiento con la ciudad ‘mirandina’ por excelencia, fruto del agradecimiento melillense a la figura del “precursor” de la independencia venezolana, Francisco de Miranda.
De hecho, se remonta al año 97 cuando la Ciudad Autónoma decidió encargar al escultor Antonio Colmeiro el busto del ‘libertador’ que el 12 de octubre del 2005 quedó inaugurado en el centro de Caracas, justamente frente al Palacio de las Academias, donde se encuentra ubicado el archivo original de Miranda.
Meses antes, justamente en abril del mismo año, en un solemne acto en la Embajada de Venezuela en España, nuestra primera autoridad local había hecho entrega del busto a la entonces embajadora Gladis Gutiérrez Alvarado, quien agradeció “el enorme gesto de los melillenses” y esbozó la vinculación del “precursor” con Melilla, donde precisamente Francisco de Miranda inició su carrera militar y también su importante andadura literaria.
En el mismo acto, que contó con una importante participación de oriundos melillenses afincados en Venezuela (en su práctica totalidad de confesión judía) así como de judíos residentes en nuestra ciudad, el presidente Imbroda glosó la razones que impulsaron la entrega de la efigie. Por un lado y quizás la más destacada, “la heroica defensa” de Melilla durante el Sitio de 1774, de la que participó activamente Francisco de Miranda. Por otro, la solidaria acogida que Venezuela brindó a muchos melillenses emigrantes, hoy totalmente integrados en el país bolivariano y que forman una colonia de 5.000 melillenses o descendientes de estos que hace poco más de un año hicieron posible la primera Casa de Melilla en Venezuela.
Precisamente, Juan José Imbroda ha viajado a la nación caribeña para encontrarse con los melillenses venezolanos que en 2005 fundaron la casa regional de nuestra ciudad en tierras caraqueñas, encabezados por José Chocrón Cohén y con un apoyo inicial de unos 700 asociados, todos ellos melillenses de origen afincados en Caracas.
El viaje del presidente responde, por tanto, a un viejo anhelo que comenzó a tomar mayor cuerpo en 2005, con la entrega del busto del ‘libertador’ y que en estos días recobra actualidad por el sorpresivo viaje de nuestra primera autoridad local.
Y digo sorpresivo por la escasa información al respecto, más allá de la salvedad realizada por Imbroda para aclarar que costearía con su propio peculio particular el presente viaje a Caracas. Una decisión extrema e incomprensible, si se tiene en cuenta de que no deja de tratarse de un viaje oficial que, como tal, no debería mezclarse con ningún ámbito de orden personal.
De hecho, la decisión de Imbroda de pagarse el viaje con su propio dinero, no contribuye más que a polemizar sobre un acto oficial que no merece otro calificativo, si añadimos que nuestra primera autoridad local no sólo se reunirá con los melillenses afincados en Venezuela, sino que también firmará un acuerdo con el alcalde de Caracas para propiciar un hermanamiento con nuestra ciudad.
Desconozco si Imbroda oficializará o no ese hermanamiento en el presente viaje, pero me reafirmo en que no deja de tener un alcance oficial que como tal debería haberse producido y como de hecho supongo se producirá por parte de la consejera de Cultura, Simi Chocrón, que también participa del periplo.
En cuestión de actos oficiales, las decisiones deben tomarse sin dudas ni resquicios y como no creo que en el ánimo de propiciar un hermanamiento con Caracas haya dudas de ningún tipo, sólo me queda pensar que el presidente sufre un ataque extremo de suspicacia cuando, para salvarse de las posibles críticas de la oposición, anuncia que viajará con cargo a su propio bolsillo.
La sensación de austeridad o de gasto controlado en partidas para representación y viajes oficiales no se consigue con decisiones de este calado, más incomprensibles que lo contrario. Es más, en nada se contribuye con ello a difundir su importancia entre la población. Más bien al contrario, se suscita una polémica innecesaria sobre un viaje y un hermanamiento que podrá tener tantos defensores como detractores pero que, sin duda, no obedece a ningún impulso repentino de Imbroda, sino a un viejo anhelo que como digo ya empezó a materializarse en el año 97.
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