LA DIANA
Más sobre Concord
Por Irene Flores
La representación de Concord fue un éxito el jueves pasado. Me gustó la obra, la puesta en escena según la nueva versión adaptada que José María Antón ha realizado de “Esperando a Godot”. De ello hablo más largo y tendido en una página dedicada a una crónica sobre la representación. No obstante, quisiera ahondar en el conflicto actual que vive el grupo. En el Pleno de Control del viernes de la pasada semana, la consejera de Cultura, Simi Chocrón, no entró en polémicas, se limitó a decir que Concord ni ha solicitado reglamentariamente subvenciones –motivo por el que no se le dan-, ni, por lo visto, entra en los criterios de selección que sigue la Consejería para contratar representaciones con compañías de teatro locales o foráneas, de aficionados o profesionales.
Concord está proscrito porque su director, José María Antón, criticó severamente la política cultural de la consejera y también a la misma consejera. De esto ya he hablado, no voy a insistir. Pero sí en la tremenda injusticia que supone revertir en todo un grupo de teatro la intolerable represión de uno de los promotores principales de la cultura y el teatro en Melilla.
Al final de la representación, José María Antón, en unas declaraciones a Cablemel, reconocía que sus críticas no se realizaron ni en el marco ni en el momento adecuados. No se trata de rectificar lo que uno sostiene, tampoco de desmerecer su propuesta de crear un Consejo Municipal de las Artes que, como dijo Antón en aquel polémico discurso, fuera capaz de determinar y decidir con mayor acierto y participación de todos los actores y protagonistas del mundo cultural de nuestra ciudad, cuál es la mejor forma de invertir los recursos que tenemos en lograr una mejor y más interesante oferta para los melillenses.
A nadie favorece lo que está ocurriendo. Ni al Gobierno local, que en su boicot no encuentra respaldo y opaca el éxito de un balance plagado de muy buenos resultados tras su primer año de gestión desde las elecciones de mayo de 2007,; ni a los espectadores de la ciudad, a los que se nos hurta la posibilidad de disfrutar de un grupo como Concord, que ya ha cumplido treinta años haciendo teatro en Melilla.
Espero y deseo que Cultura y el Gobierno local, especialmente el presidente de la Ciudad, sean capaces de reconducir el asunto y evitar que llegue más lejos, que se enquiste y convierta en un símbolo de ‘intolerancia’ del Ejecutivo melillense, como astutamente ya pretenden quienes, desde el ámbito de la política, demuestran inusitada y repentinamente un novísimo apoyo a este grupo de teatro.
Concord puso en escena una versión adaptada por José María Antón de ‘Esperando a Godot’, la obra del Premio Nobel Samuel Beckett, que trata de la falta de sentido de la vida moderna, del absurdo del devenir diario para muchos seres humanos, de la falta de consuelo en nuestra propia ansia vital. Una mirada existencialista de la vida desde una perspectiva cargada de trasfondo pero magistral por la sencillez con que es capaz de revestirse de tanto simbolismo. Es el estilo de Concord, que siempre se ha guiado por el trabajo concienzudo, bien hecho, al servicio del teatro como herramienta de enseñanza, como didáctica para la vida cotidiana, como expresión artística pero también ejercicio del compromiso social.
Concord sigue aportando un contrapunto de mucho nivel a un panorama de teatro local donde hay para todos los gustos, pero donde el listón, cada vez más alto gracias a agrupaciones como ‘Bombalurina’, estaría cojo, mutilado sin la compañía de José María Antón.
Han pasado dos años desde aquella polémica, puedo comprender la sensación de ofensa fuera de lugar hacia quienes no habían convocado a Don José María para otra cosa que no fuera halagarle, reconocerle por su mérito social y su dedicación a la cultura en nuestra ciudad.
Tras dos años, es un contrasentido tan grotesco, una paradoja tan dura de digerir que quien así fue distinguido sea discriminado y perseguido, y junto a él todo un grupo de melillenses con vocación de hacer teatro, que resulta insuperable tolerar la discriminación de Concord.
Quizás el Gobierno local piense que este es un tema menor, pero yerra sí así lo cree. El conflicto se está convirtiendo en un tema sensible, en un ‘símbolo’ que el Gobierno Imbroda debería superar lo antes posible, aunque sólo fuera por interés propio, por no caer en la extrema torpeza que políticamente supone mantenerlo vivo.
Artículos de opinión de la actualidad melillense
sábado, 7 de junio de 2008
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