Magistral representación de ‘Esperando a Godot’ por el grupo Concord
Con medios propios, la compañía reafirmó en su treinta aniversario su compromiso con la cultura local a pesar del boicot oficial
Concord convirtió el pasado jueves su puesta en escena de “Esperando a Godot” en una auténtico reafirmación de su larga trayectoria en pro del teatro de compromiso. El baño de aplausos con que se cerró la representación sirvió además para renovar la apuesta cultural de una compañía que desde hace dos años sufre un férreo boicot por parte del Gobierno de la Ciudad.
“Nosotros os necesitamos y Melilla también necesita a Concord”. Con esta frase terminó su breve discurso el director, José María Antón, ilustre catedrático emérito de nuestra ciudad y fundador junto a su esposa, María Teresa Jornet, de la compañía de teatro local más antigua de cuantas se encuentran activas hoy en Melilla.
Cumplidos los treinta años y un elenco de actores que, en algunos casos, llevan más de dos décadas unidos a Concord, el grupo puso en escena, con medios propios y el apoyo de sus más fervientes seguidores, la obra de Samuel Beckett ‘Esperando a Godot’: Una tragicomedia en dos actos, adaptada para la ocasión por José María Antón, que en su sencillez y aparente simpleza encierra un crudo y pesado trasfondo.
El reto, muy alto y difícil, fue superado con maestría por los actores. Una vez más se demostró que, en el caso de Concord, el título de amateur sólo sirve para definir la afición y vocación de sus integrantes. La calidad, acierto y convencimiento con que se desarrolló la obra, reafirmó nuevamente que el grupo es capaz de lograr una puesta en escena tan digna como la de cualquier compañía profesional.
Resulta difícil destacar a un personaje sobre otro, aunque también sería injusto no subrayar el papel de Santi Anglada: hilo conductor de una obra que ahonda de forma sencilla pero contundente en la carencia de significado de la vida moderna, en el ‘absurdo teatral’ del devenir que llega, pasa y termina sin explicitar su sentido ni finalidad.
Impresiones
Particularmente pensaba, desde mi ignorancia, que iba a encontrarme con una obra más espesa, con peroratas o soliloquios sobre el sin sentido de la existencia. Pero no, me sorprendió. En su sencillez carga su simbolismo y exhibe los rigores del ansía huérfana de consuelo tan presente en la vida de los seres humanos.
Brillante Santi Anglada: muy comunicativo y capaz de crear complicidad con el público; Creíble y humano sobre todo, el “Gogo” de Fran Rodríguez; Implacable en su progresión como actor, Francisco Casaña, tan convincente y rotundo también en su interpretación de “Pozzo”, el tirano; Genial, conmovedor y hasta simpático en su tremenda tragedia, “Lucky”, el criado esclavizado; Humilde y perfecto en su papel, Jesús Castejón, ‘el Muchacho’.
La obra gustó. Se hizo amena y explotó con éxito sus guiños cómicos. El ‘Perelló’, como siempre, espléndido, con esa acústica perfecta de auténtico Teatro.
El lleno fue completo aunque parte del público, que había acudido incluso con niños de muy corta edad, no continuó la sesión tras el descanso. Aún así, no mermaron en exceso los huecos en las filas de butacas. Concord mantiene más que viva su capacidad de convocatoria y más aún en estos tiempos de boicot oficial que le han procurado tantas y nuevas manifestaciones de solidaridad entre los melillenses.
La dirección de Antón puso, sin duda, el sello de calidad. Y Luis Galván y Toñi Borreguero, en sus respectivos papeles de escenógrafo y regidora, supieron sacar partido a un decorado sencillo, aparentemente casi desnudo pero recreado con sombras y vagas imágenes superpuestas que ayudaban a centrarnos en el marco de la trama, en la profundidad de un abismo roto tan sólo por un árbol desnudo y el contraste eterno entre la oscuridad de la noche y el resplandor de la luna.
Poesía, denuncia, compromiso, invitación a la reflexión y puro ejercicio artístico. Esto fue lo que hizo posible Concord con su versión de “Esperando a Godot” en el Perelló, el pasado jueves por la noche.
Como colofón, los aplausos de un público satisfecho, puesto en pie, para el que no pasaron por alto los guiños cómicos de la tragedia.
Por último, las palabras de Antón, sabias como siempre, contestatarias contra una política cultural que calificó de “deslabazada”, definitivas en el compromiso con Melilla y su cultura, prometedoras por los proyectos nuevos que les aguardan al grupo, entre otros la gira de Octubre por Andalucía, donde las instituciones culturales sí tienen presupuesto para contribuir a que Concord haga teatro.
Artículos de opinión de la actualidad melillense
miércoles, 11 de junio de 2008
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