Artículos de opinión de la actualidad melillense

miércoles, 11 de junio de 2008

LA DIANA DEL DOMINGO

Inaugurando el verano

Por Irene Flores

Melilla huele ya a verano. Los días son cada vez más largos y esplendorosos en su curso natural hacia el solsticio estival que nos traerá, un año más, la antigua tradición de la hoguera de San Juan, de la magia eterna de la renovación, del mito de ave Fénix que resurge del fuego, amén de otras tradiciones que explican el atávico rito de encender hogueras y quemar trastos viejos en el día solar más largo del año.
En ese ambiente que impregna este primer sábado del mes de junio resulta especialmente costoso ponerse a leer y reflexionar sobre lo que dicen nuestros políticos. Se convierte en un puro tostón verlos cómo se preocupan tantísimo de estar cada vez más en innumerables órganos de representación, de crear más aparatos administrativos y burocracia desde los que ensanchar y ejercer el poder. Comprendo el discurso de la oposición sobre el Consejo Económico y Social, sus quejas por no estar presentes en la Mesa de Contratación o por no obtener algo más de cancha por parte del Gobierno Imbroda; pero no entiendo que estas sean prácticamente las únicas preocupaciones de los mismos grupos opositores. Y menos aún la guerra constante por ponerse medallas. La última a costa de las obras de Horcas Coloradas. Desde el PSOE ya se está empezando a vender que es cosa del ‘Gobierno de España’, pero no nos engañemos. Se trata de un proyecto aprobado y consensuado junto a la Ciudad Autónoma, que ha trabajado con denuedo por sacarlo adelante. Que logró el compromiso del Ministerio de Medio Ambiente para llevarlo a cabo en tiempos del segundo Gobierno de José María Aznar y que se ha visto frenado, por los desencuentros posteriores con la administración socialista, pero también por una falta de diálogo que resulta intolerable. ¿Tanto tiempo hacia falta para llegar a un punto de acuerdo? ¿Nos vamos a pelear ahora por quién ha sido el responsable de tan torpe cabezonería?¿Algún político cree verdaderamente que los ciudadanos vamos a tragarnos el viejo cuento de los buenos y los malos?.
El proyecto necesita trabajo en común, porque la propia Ciudad ha sufragado la primera parte de ese proyecto y también gastará millones de euros de más para crear unos accesos que faciliten el disfrute de la playa por quienes no pueden hacerlo únicamente a pie. Así que menos medallas sectarias y más trabajo en común, que de tanta cantinela y falso sentido patrimonialista de la gestión pública, ya estamos más que cansados.
Ni comento las declaraciones del viceconsejero de Medio Ambiente, Guillermo Merino, en contra de Dionisio Muñoz por sus desafortunadas acusaciones contra El Barkani. Van a conseguir, con tanta insistencia, darle la vuelta al asunto y hacer de Muñoz un mártir, blanco de las insistentes críticas del PP. Hay gente que ya no sabe ni qué dijo el socialista pero que se solidariza con él porque piensa que está siendo objeto de una campaña excesiva que intenta su acoso y derribo. El PP debería medir mejor cuanto dice, empezando por su presidente Arturo Esteban, de cuyas meteduras de pata ya hay legión en las hemerotecas.
Dicen, y cambio de tercio, que Arturo Esteban tiene los días contados al frente del PP de Melilla, Que se va a hacer cargo de su presidencia Juan José Imbroda. Craso error. En el ánimo por controlarlo todo algunos de sus antecesores que también simultanearon las presidencias del partido y de la Ciudad no tuvieron éxito sino por el contrario el inicio del fin de sus carreras políticas.
El PP melillense se ha desactivado por completo, fagocitado por el Gobierno local. Es un mal que ocurre siempre cuando un partido llega a controlar el gran poder que supone nuestra Administración local, tan presente en tantos órdenes de la vida melillense y principal empresa de nuestra ciudad, amén también de principal contratista de servicios, concesión de subvenciones y ayudas, auxilio para proveedores diversos y demás. En este sentido, suscribo las palabras consideradas malditas de José María Antón, en las que comparaba nuestra administración melillense, por su poder y ascendencia sobre el devenir de la vida melillense, con una administración propia de países llamados socialistas y catalogados de dictaduras desde la perspectiva de nuestra democracia europea. Pero este es otro asunto. El caso es que el PP, que tantos problemas tiene a nivel nacional, también tiene los suyos particulares a nivel local y no parece que se enmienden con facilidad poniendo a Juan José Imbroda al frente del mismo. No sé dónde está el necesario revelo político que debe empezar a tomar protagonismo en el Partido Popular de Melilla.
Y antes de terminar, quien también se va es el director provincial de Educación, José Murillo, de tan polémico paso por nuestra ciudad a causa de muchas de sus decisiones. Le va a sustituir, me aseguran, el inspector de Educación Miguel Heredia. Un funcionario con plaza y carrera en Melilla que, al menos, conoce mejor nuestras singularidades y realidades, lo que le presupone más sensibilidad para poder afrontar mejor los peculiares conflictos de la enseñanza pública en nuestra ciudad.

No hay comentarios.: