Artículos de opinión de la actualidad melillense

domingo, 15 de junio de 2008

LA DIANA DEL JUEVES 12.-6-8

Autonomía: La negociación imposible

Irene Flores

En contra de lo anunciado por Aberchán, la Comisión de Presidencia que se celebrará hoy no abordará las negociaciones políticas sobre nuestro futuro autonómico. El asunto, en impasse por el desencuentro entre los distintos partidos y, sobre todo, los dos procesos electorales en torno a las autonómicas de 2007 y las generales de marzo pasado, sigue pendiente de retomarse. No obstante, cuando llegue la ocasión, que se anuncia próxima, me temo que la reunión no vaya a dejar de ser una mera puesta en escena. Las circunstancias que vienen precediéndola no pueden ser peores y no ya por el órdago que Imbroda lanzó a CpM, proponiéndole asumir su Estatuto para desbloquear con ello el asunto y, de paso, la falta de efectividad real de una mayoría política que públicamente dice apostar en nuestra Asamblea por convertirnos en una Autonomía plena.
Aunque el órdago del presidente Imbroda tenía el valor añadido de subrayar las contradicciones entre la nueva alianza suscrita por PSOE y CpM, las razones por las que puede esperarse poco de la comisión en ciernes parten de los propios supuestos con que la oposición acude a la convocatoria:
Por un lado, CpM hará valer su Estatuto, un borrador ambicioso de objetivos máximos que no convencen al Partido Socialista y que pretenden un techo de autogestión y autogobierno mucho mayor del que nunca ha reivindicado el PP. Pero, por otro, es de suponer que CpM también será consecuente con su nuevo discurso, según el cual a Melilla no le conviene obtener más cotas de autogobierno mientras esté gobernada por el Partido Popular y, más en concreto, por el ejecutivo que preside Juan José Imbroda.
Los cepemistas alegan que el Gobierno local ningunea y excluye a la oposición para negarse incluso a que avancemos en cotas de cogestión compartida con el Estado, en materias como el empleo o el IMSERSO. De hecho, han impugnado uno de los convenios relativos a políticas sociales y ya han anunciado que piensan hacer lo mismo con el de políticas activas de empleo.
El ideario de CpM, llegados a este punto, se basa en lo siguiente: Art. 1º.- Melilla tiene derecho a constituirse en una comunidad autónoma plena conforme se recoge en la disposición adicional quinta de la Constitución española; Art. 2º.- Con independencia de lo anterior, la Ciudad no podrá constituirse en comunidad autónoma mientras esté gobernada por el PP o, al menos, por el presidente Imbroda y su ejecutivo.
La tesis de Coalición es una auténtica sinrazón como ayer se señalaba en el editorial de este periódico. Jurídicamente es inaceptable pero políticamente lo es tanto o más. Representa ligar la discusión sobre nuestro futuro político al interés sectario de un partido o alianza concreta entre partidos, como es el caso. Supone subvertir el juego democrático y plantea un absurdo dentro del propio sistema de la Democracia.
Choca comprobar el aplomo con que el presidente de CpM, Mustafa Aberchán, defiende ante micrófonos y cámaras de televisión tan dislocado parecer. Según su propuesta, si tenemos comunidad autónoma, debemos hacer dejación de ella una vez nos gobierne quien no nos conviene. Absurdo pero inevitable al hilo del razonamiento de Coalición por Melilla.
No obstante, es preciso señalar que el disparate no es tan original, porque ya tuvo sus antecedentes en un discurso anterior del secretario general del PSME-PSOE, Dionisio Muñoz, quien venía a alegar idénticos motivos para explicar por qué a Melilla no le conviene recuperar las competencias en materia de Urbanismo. Es decir, que en función de quien nos gobierne, el sentido de la Democracia, según CpM o PSOE, nos aconsejará tener un tipo de sistema político u otro. Esto podrá parecer increíble pero puedo asegurarles que las hemerotecas no mienten y que dejan pública constancia de cuáles son las tesis inequívocas al respecto de cepemistas y socialistas.
Por la misma regla de tres, podríamos desprendernos incluso de las competencias propias de un Ayuntamiento y dejarlo reducido a la atención de los servicios de bomberos o de parques y jardines. Total, si quien gobierna no nos gusta, quitémosle todo el poder que podamos. Esto es lo que está pasando con las impugnaciones presentadas por los cepemistas contra los nuevos convenios de cogestión. En ellas no se alegan cuestiones formales ni defectos o procedimientos que puedan considerarse lesivos o poco ventajosos para la Ciudad Autónoma, como podría ser concebible que un partido político local pudiera reclamar frente al Estado. No, lo que se alega es que el Gobierno Imbroda no da participación a la oposición y por tanto no conviene que tenga más poder en detrimento de CpM y PSOE. La situación raya lo imposible si se comprueba que para impugnar los aludidos convenios, los cepemistas recurren a IU y sólo optan por vetar el de Melilla, no así el de Ceuta que es idéntico al nuestro.
Estos son los mimbres, absurdos y sectarios con que se llegará a una comisión que preanuncia una puesta en escena más polémica y estéril que otra cosa, a pesar de lo mucho que nos jugamos en este tipo de cuestiones.

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