Artículos de opinión de la actualidad melillense

miércoles, 18 de junio de 2008

La DIANA DEL MARTES 17-6-8

LA DIANA

Cambio histórico en la frontera

Por Irene Flores

Un antes y un después se inició ayer en la vida económica de Melilla, especialmente en lo relativo a sus relaciones comerciales con Marruecos. El trasvase de los porteadores que a diario protagonizan el llamado ‘comercio atípico’ o comercio transfronterizo, desde la aduana principal de Beni-Enzar, al más angosto, estrecho y difícil del Barrio Chino, anuncia el principio del fin de una realidad comercial asentada desde hace décadas y, hoy en día, en retroceso, a causa del progresivo desarme arancelario marroquí, cuya finalización se prevé para el 2012.
Hablaba ayer el presidente Imbroda de la inmediatez repentina, casi de improviso, con que la Delegación del Gobierno ha procedido al trasvase de unos porteadores de un paso fronterizo a otro. La primera autoridad local disculpaba así que la Ciudad Autónoma aún se vea enfrascada en la instalación de los medios y recursos que aporta a la operación, con el fin de favorecer la buena marcha del cambio de ruta impuesto a los porteadores del mismo comercio con Marruecos.
No obstante, hay un aspecto sorpresivo en toda esta historia porque no estamos, como parecía pensarse en un principio, ante un trasvase transitorio entre tanto finalizan las obras de mejora de la frontera en la parte marroquí. A estas alturas, no hay duda de que se trata de un trasvase definitivo que anuncia nuevos tiempos y que consuma el final de toda una época determinante en el desarrollo y crecimiento económico de nuestra ciudad en las últimas décadas.
De un anuncio vago sobre el traslado de porteadores al Barrio Chino, se suponía que exclusivamente para favorecer las obras fronterizas por parte de Marruecos, hemos pasado a un trasvase histórico que nos incardina en una nueva etapa económica y que nos anuncia los cambios por venir a costa del mayor desarrollo en el Marruecos cercano.
Afortunadamente, en este asunto todas las partes con mayor implicación e interés parecen estar de acuerdo: Cámara de Comercio, Confederación de Empresarios, sindicatos y administraciones públicas, tanto central como autonómica, han certificado la conveniencia de trasladar un comercio que imprimía un carácter tercermundista a la principal aduana y frontera de la ciudad, y que impedía por ello un tránsito ágil y fluido por la misma.
Con el traspaso de porteadores Melilla ya he elegido una opción. La que le viene dada casi por imposición desde hace años, cuando comenzamos a atisbar con mayor seriedad que el llamado ‘comercio atípico’ empezaría a agotarse y que las relaciones con el Marruecos cercano debían enfocarse por una vía distinta al tradicional contrabando de mercancías.
El cambio, como dice el presidente Imbroda, nos ha sobrevenido casi de improviso, más aún si tenemos en cuenta que la ciudad viene preparándose desde hace tiempo para los nuevos tiempos, que esboza muchas ideas en ese sentido pero que tampoco termina de materializarlas en ninguna línea concreta.
Sabemos que el trasvase de porteadores se hace a petición de Marruecos; por supuesto es el primer interesado en ir menguando paulatinamente el contrabando consentido a través de las fronteras con Melilla. Asistimos por tanto a un tiempo nuevo y sólo queda por ver qué capacidad de reacción tenemos ante las nuevas circunstancias que vayan planteándose. Ayer mismo, el descenso en el tránsito de mercancías fue muy importante y aunque se achacó a la mayor dificultad derivada del primer día de vigencia de la nueva ruta, a nadie escapa que el paso del Barrio Chino se hace más insufrible y difícil para quienes vienen a Melilla a ganarse la vida.
Hay que tener en cuenta que las nuevas normas afectan no sólo a quienes se dedican a realizar compras destinadas al llamado ‘comercio atípico’, sino a todo aquel que intente pasar sin poder acreditar que viene en condición de turista o visitante, o que pueda hacer ostentación de un nivel económico medio o elevado. Aquellos marroquíes de la provincia de Nador que sólo aporten su pasaporte e intenten cruzar a pie la frontera para visitar a un familiar o cualquier otro motivo, prácticamente sólo podrán hacerlo a través de Barrio Chino. En general, podemos decir que el paso a Melilla para los nadorenses humildes se ha endurecido.
En resumen, hemos apostado por una frontera europea, necesaria, demandada por amplios sectores sociales e inicio de la nueva Melilla que pretendemos, lo que ocurre es que el proceso no está exento de incertidumbres y de preguntas sobre las alternativas que hemos previsto para los nuevos tiempos.

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